Poemas de Desencuentro

POEMAS DE DESENCUENTRO

Por: Janeth Celis


“Sé que el amor
no existe
y sé también
que te amo”.
Darío Jaramillo Agudelo.



El amor, ese espejismo

Fantasía o ilusión
acaso un ídolo
un sueño que se niega a morir
una droga exquisita
eso eres para mí
el éxtasis de la vida
en todo caso   no el ser humano
la realidad me sorprende
cuando descubro
que eres el hombre, el niño, el anciano
el rol que asumes en cada circunstancia
y más allá de eso       eres el ser
ese ser que no alcanzo a comprender
que disfrazo, diluyo en ideas
para convencerme que eres todo lo que quiero
pero no lo que tú quieres
y tal vez en esa sutil línea
mi idea de amor se resquebraja
queda expuesta          desnuda
se pierde hacia la búsqueda del amor auténtico
aquel que sería capaz de reconocerte como eres
aquel que te haría capaz de reconocerme como soy
y aún así         sólo tal vez      seguir amándonos.

Ese otro que no conozco no es el amor


Hoy decidí que no escribiré
más versos al amor
(suena terrible, ¿no es cierto?)
¿ a cual amor?
¿ al amor de los amantes?,
hoy descubrí
que el amor no es aquel
camino hecho de rosas,
también lo es de espinas
y cómo duelen las espinas
cuando se clavan en el corazón,
en los recuerdos
punzantes, persistentes, delirantes,
la sangre no sale a borbotones
como en una gran herida, generosa
abierta, expuesta
por donde se escapa la vida,
no, la sangre sale gota a gota
lenta, como el ruido de una llave
que gotea y no nos deja dormir
en la noche
cuando el silencio magnifica todos
los sonidos
así, lentamente, se desangra mi corazón
se vacía de amor
y se llena de hastío
cómo duele
en lo más profundo del alma
aceptar que el amor no lo es todo,
que no es suficiente,
oh! Almas antiguas
errantes por algún amor no cumplido
si hubierais convivido con aquel amor,
Romeo, Julieta
nunca os hubierais suicidado
(yo ya no me suicido)
el amor no es suficiente,
ni siquiera un gran amor puede mantener
eternamente el fuego y la pasión
donde antes dos cuerpos inocentes
de conocimiento el uno por el otro
ardían             
y con qué intensidad!
¡inocentes de conocimiento!,
la danza del amor, el juego del amor
las máscaras que algún día caen
para mostrar el verdadero rostro,
el verdadero yo,
después de todo, ¿quién eres tú y quién soy yo?
¿somos los que creíamos ser?
no, no lo somos,
no soy yo quien tú creías que era
soy otra detrás de aquella que te enamoró
soy otra más profunda, más intensa
detrás de aquella máscara llena de apariencias
soy verdaderamente auténtica
y no quiero seguir perdiéndome
no quiero seguir siendo quien no soy
y tú no eres aquel del que me enamoré
eres otro, eres el humano
el lado oscuro de la máscara que nunca ví,
más allá de la luz de tus ojos
se encuentra el otro
ese otro que ya no encuentra sosiego,
que huye, se esconde, se pierde
ese otro que ya no quiere encontrarme
ese ser egoísta con su tiempo, que quiere ser libre
el desconocido, ese otro de quien no me enamoré
porque no sabía que existía
ese otro me duele,
¿qué pasó con quienes creíamos ser?
¿qué paso con las promesas, los abrazos, los besos,
las caricias, con las cosquillas en el estómago?
con el creer que “es para siempre”
con el “finalmente te encontré”
qué pasó con la luz
no, el amor no es suficiente
no son suficientes las promesas
ni son suficientes los detalles
además, es necesario el compromiso y
es necesaria la confianza,
es necesario estar allí para el otro
y tantas cosas más
que finalmente entendemos
que el amor no es el AMOR
con mayúsculas
es el amor con minúscula
humilde, dispuesto,
un ingrediente más
en esta mezcla extraña,
altamente inestable,
que son las relaciones de pareja.

Ya no quiero decir nada


Hoy no me vestí de fiesta
ni mi corazón salto de alegría
al escuchar un timbre de teléfono o puerta
hoy, como siempre, sabía que no llegarías
cerré las cortinas, apagué la luz
y me sumergí en el silencio
no más promesas ni ilusiones
la soledad es real
me cansé de las palabras
gastadas, repetidas sin cesar
se volvieron pastosas
en mi boca
las grité pero no encontraron eco
exhaustas por el uso y el abuso
me pidieron que las dejara descansar
con unas inmensas ojeras
ya no reflejaban la magia
de los primeros días del amor
yo les prometí un tregua,
ahora, en mi alma
sólo te hablará el silencio.